Inicio / Eficiencia y ahorro / Del termostato al ecosistema: por qué el futuro del confort no depende de un solo dispositivo
Estar a gusto en nuestra propia casa ya no depende de un termostato, sino de un ecosistema en el que varios elementos se comunican entre sí permitiendo una climatización predictiva y un ahorro energético elevado. En este artículo analizamos cómo funcionan los ecosistemas que ayudan a que tu hogar sea confortable todo el año de forma sencilla.
¿Por qué un termostato debe evolucionar a un sistema integrado?
Durante muchos años se han utilizado termostatos en los hogares, pero es un sistema que, aunque cumple su función, tiene limitaciones:
Por eso, en las rehabilitaciones energéticas de edificios y viviendas, cada vez se apuesta más por sistemas integrados capaces de coordinar ventilación, climatización, control y ACS. Una evolución necesaria para mejorar el confort, reducir consumos y adaptar la vivienda a los nuevos estándares de eficiencia energética.
El presente y el futuro: el ecosistema conectado para el confort en el hogar
El ecosistema de Orkli permite, a través de su asistente inteligente ZSaindari, controlar varios elementos de la casa que son los siguientes:
El cerebro de todo este ecosistema es ZSaindari. Es el dispositivo que se conecta por sí mismo con el resto de los elementos del ecosistema de Orkli y cuando detecta de la calidad del aire interior (CAI) es insuficiente, se conecta con el equipo de ventilación para obtener condiciones óptimas. ZSaindari mide en tiempo real los 9 elementos principales de la CAI: la temperatura, la presencia de compuestos orgánicos volátiles, la humedad relativa, las partículas en suspensión (PM1.0, PM2.5, PM4.0 y PM10), el nivel de CO₂ y de formaldehído.
En definitiva, hablamos de dar un paso más hacia hogares realmente inteligentes: viviendas en las que ventilación, climatización, control y ACS trabajan de forma coordinada para ofrecer más confort, mayor eficiencia y una gestión energética más adaptada a cada persona y a cada momento.