Inicio / Calidad del aire - Salubridad / Por qué el radón está en boca de todos: nuevas obligaciones y un riesgo real para la calidad del aire interior
Los espacios donde trabajamos también deben ser lugares que protejan nuestra salud. Desde el año pasado existe una normativa relativa al gas radón que afecta a determinadas empresas que deberán cumplir con una serie de requisitos. En este artículo analizamos qué es el gas radón, qué nuevas obligaciones establece la ley y cómo puede afectar este gas a la calidad del aire interior.
El gas radón es un gas radiactivo, incoloro e inodoro que se puede acumular en espacios cerrados y subterráneos, de forma que pueda suponer un riesgo para las personas tras una larga exposición.
Emana del suelo y puede entrar en los edificios por grietas o fisuras en las cimentaciones. Esta situación puede suponer que no solo se acumule en zonas cercanas al suelo, sino también en pisos superiores debido al uso de agua de origen subterráneo o a la contribución de determinados materiales que se usen en la construcción.
Para regular las obligaciones relativas al gas se publicó en el mes de mayo de 2025 la instrucción IS-47 del Consejo de Seguridad Nuclear que regula la medición del gas radón en los centros de trabajo.
Las empresas que cumplan unas determinadas condiciones tendrán que medir la concentración del gas radón en los centros de trabajo. En concreto las empresas que deberán hacerlo son las siguientes:
Las empresas obligadas a hacer la medición del gas radón deben hacerla antes de los 6 meses desde la apertura del centro de trabajo. Si nunca se ha superado el umbral de 300 Bq/m³y no existen sistemas de remediación, la medición se deberá repetir cada 10 años. En todos los demás casos y si hay antecedentes de concentración elevada del gas o hay sistemas de remediación instalados, se deberá repetir la medición cada 5 años.
Este gas también podrá acumularse en las viviendas, especialmente, en zonas con suelos muy permeables. Según la normativa aplicable, el nivel máximo de concentración de radón en el aire de las viviendas es de 300 Bq/m³ en relación con el promedio anual de la concentración del gas.
El nivel máximo de concentración de gas radón en el aire en viviendas es de 300 Bq/m³
Para medir la concentración del gas en una vivienda existen, por un lado, sistemas de medida continuos que se utilizan durante periodos de horas o pocos días y, por otro, sistemas integradores que se utilizan en periodos de medición de varios meses. Para realizar la medición del radón en una vivienda es esencial contar con la ayuda de un laboratorio experto y acreditado.
En cuanto a las medidas para reducir la concentración, pueden tomarse varias:
El gas radón, como elemento radiactivo puede perjudicar gravemente nuestra salud. Su inhalación prolongada puede producir cáncer de pulmón. De hecho, es la segunda causa principal de cáncer de pulmón en fumadores y la primera en no fumadores. Sus partículas ionizantes dañan directamente las células pulmonares. Sus efectos se manifiestan a largo plazo con los síntomas del cáncer pulmonar avanzado: tos nueva o persistente, dolor de pecho, falta de aire o dificultad para tragar, entre otros. Por lo que la única manera de recibir un diagnóstico veraz es mediante pruebas específicas. Además, algunas investigaciones también sugieren una posible relación entre niveles elevados de radón en interiores y la leucemia infantil.
Por lo tanto, medir su presencia y concentración es primordial y ayudará a:
Este mapa del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) muestra las zonas de España donde existe mayor probabilidad de encontrar concentraciones elevadas de gas radón. Concretamente, identifica los municipios en los que puede superarse el nivel de 300 Bq/m³, considerados prioritarios para adoptar medidas de protección en los edificios.
En definitiva, se trata de un gas con el que hay que tener especial cuidado en espacios interiores, tanto en lugares de trabajo como en viviendas, y es necesario contar con la ayuda de expertos acreditados para realizar mediciones y tomar las medidas adecuadas.